Desde diciembre del año pasado prometí que mi siguiente post sería sobre ser Yoboku. Bueh... Han pasado 3 meses desde eso y ni siquiera hice otro post...
Tiempo he tenido, el medio quizá no tanto... Desde enero mi computador falleció y la verdad no me gusta mucho escribir desde el celular.
Se me ocurrió una idea y es empezar a hacer vídeos en Youtube como alguna vez una amiga de la U me recomendó recién llegué a Japón, pero bueh... La tecnología me está atropellando y no he encontrado un buen editor que haga todo lo que deseo...
También últimamente he estado viendo muchos "vlogs" y me entró una desazón de pensar en convertirme en alguien que habla sola frente a una cámara y luego espera comentarios para saber qué alguien está viendo al otro lado...
Escribir pienso que es diferente... En fin, todo es una conversación.
Así que, acá vamos de nuevo.
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En Tenrikyo se dice que el día en que te haces Yoboku cuenta como una nueva fecha de nacimiento.
Si hago cuentas propias, esta sería mi tercera.
Primera: 13 de mayo de 1983 (Nacimiento de la vida real en Medellín-Colombia)
Segunda: 10 de junio de 2012
(Durante mi entrenamiento avanzado)
Tercera: 20 de diciembre de 2015
(Día en que recibí el Don del Sazuke en el Jiba)
Quizá podría extenderme hablando de las tres fechas, sin embargo este post tiene que ver con la última y más reciente.
Yoboku en el japonés Tenrikyano quiere decir literalmente: madera útil.
Digo japonés Tenrikyiano porque en Tenrikyo existen palabras que un japonés común y silvestre no entiende, son palabras para explicar conceptos de la doctrina y que no tienen que ver con el idioma como tal. De hecho, muchas de estas palabras tienen unos Kanji cuya lectura corresponde netamente a Tenrikyo.
(si, el japonés ya es complicado y ellos lo complican más ;) )
En la doctrina, Oyasama explica que para alcanzar el Yokigurashi (una vida plena de alegría y felicidad), se requiere de personas que apoyen a los demás a desarrollar un sentimiento llamado "Tanno" que no es más que sentirse alegre y agradecido con cuanto suceso tengamos en la vida. Sin embargo, esto no es fácil, porque los seres humanos tenemos muchos sentimientos cruzados. A pesar de que muchas veces queremos estar bien y dar lo mejor de nosotros mismos para los demás, sentimos: avaricia, codicia, odio, amor propio, ira, rencor, pasiones desmedidas y arrogancia... Y para ajustar, mentimos y adulamos según nos parezca...
Cuando hemos acumulado esos sentimientos en el corazón, Dios comienza a darnos señales para orientarnos y retomar el buen camino.
Muchas veces, estas señales vienen en forma de dolencias en el cuerpo, ya sea un pequeño dolor de cabeza, una gripa, un esguince... O algo más fuerte a nuestros ojos como una enfermedad grave o un accidente.
El yoboku, es una persona común y corriente que tras asistir a 9 sesiones de una conferencia de unas 2 horas aproximadamente, es presentado ante el Shinbashira (como el Papa de Tenrikyo) y éste le otorga por medio de la palabra, el Don Divino de sanar a través de las manos. Este Don es conocido como Sazuke.
Durante las 9 sesiones (que para quienes vivimos en Japón cerca a Tenri sólo se podemos asistir una vez por mes) se escucha la misma conferencia que está dividida en tres partes:
❇ El origen del universo y en especial de los seres humanos
❇ La vida modelo de Oyasama (Hinagata)
❇Doctrina en general.
Tal vez no parezca relevante, incluso puede parecer muy aburrido y monótono escuchar lo mismo tantas veces... Sin embargo todo tiene un propósito y yo misma lo comprobé. Los humanos tenemos un nivel de concentración bastante limitado. Escuchamos entendiendo, tal vez unos 30 minutos como máximo y el resto del tiempo, el cerebro comienza a viajar por el mundo. De modo que aunque escuchamos, no almacenamos correctamente la información y mucho menos la procesamos.
Cuando llegué a Japón, a la semana siguiente asistí a mi primera sesión de Besseki (este es el nombre del curso y significa "Silla especial") a partir de ese día, al salir de la sesión, iba a mi casa y escribía lo que había escuchado y que me había tocado el corazón o me había parecido importante. Releía lo anterior y oh sorpresa! Siempre hubo algo diferente.
No sólo parecía que hubiese escuchado un fragmento nuevo, yo misma era nueva en ese momento. Y acá es donde confirmo que cada día es único, así como el agua no vuelve a pasar dos veces por su cauce, nosotros tampoco somos los mismos al día siguiente.
Todo cambia, todos mutamos. La esencia permanece pero definitivamente no soy la misma de ayer y mucho menos la de hace un año y menos la de antes de hacer el entrenamiento avanzado y menos que menos la de hace casi 33 años.
Mi contexto ha cambiado, yo también lo he ido haciendo.
Ser yoboku es un título más, es graduarse de un curso. Sin embargo, en ejercer como Yoboku es donde está la verdadera emoción. El poder servir a otros con fe y apoyarlos en sus dolencias.
Yo misma me he beneficiado en recibir Sazuke y me ha hecho replantear mi propia Fe.
Ver, evidenciar, palpar, cómo la fe y la oración pueden sanar a las personas, me sorprende cada vez más. El poder conversar con una persona sobre su dolor, sobre lo que siente... Y descubrir qué hay en el fondo, es hermoso.
En la doctrina de Tenrikyo está escrito que el origen de las enfermedades está en el corazón. Justamente hoy hablaba con una señora sobre eso y ella me decía lo importante que es reflexionar sobre cualquier dolencia que tengamos.
Cuando venía para Japón muchas personas pensaron que yo venía a meditar y sentarme en una roca en flor de loto con las manos puestas en un mudra determinado y que me iba a pasar la vida así. De hecho hace poco un amigo me preguntó que si yo ya me había encontrado.
Mi respuesta fue que no me estaba buscando.
Respeto muchísimo a quienes hacen eso, quienes utilizan los términos "crecer" o "encontrarse". Sin embargo, pienso que a vivir se aprende viviendo. Así como a nadar se aprende nadando o a cantar cantando... No hay forma de estar más muerto en vida que evitando vivir.
Yo pienso que alcanzar el Yokigurashi es más que posible. A pesar de las muchas cosas por las qué quejarse o apesadumbrarse, mientras estemos vivos, vale la pena hallar la felicidad hasta en los momentos más oscuros.
Siendo Yoboku he podido percibir cosas que antes no estaban en mi conocimiento. Ojalá muchas más personas pudieran regresar al Jiba y hacerse Yoboku y entre todas apoyar en que todos vivamos esa vida plena de alegría y felicidad.
Igual, sin venir al Jiba, sin ser Tenrikyano, pienso que es completamente posible desde el propio espacio y con nuestra propia gente, desarrollar entre todos una mejor actitud, evitando sentir esas emociones que nombré al principio y más bien generando armonía.
¿Fácil? Tal vez no. Pero imposible tampoco.
Yo creo, yo confío en que juntos podemos lograr vivir en un mundo mejor.
Me encantó , volveré a buscar lo que creo tener perdido y volver a comenzar y corregir mi futuro
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