Hoy es 26 de septiembre y como cada 26 en Tenri, celebramos el "Tsukinamisai" o Ceremonia mensual. Ya he hablado en otras ocasiones acerca de esta celebración puesto que siempre me sorprende la cantidad de personas que vienen cada mes, no importa el día de la semana o el mes, siempre se llena la ciudad. Son días impresionantes porque no cabe la gente en las calles.
Tenri es una ciudad muy pequeña -un pueblito- que siempre es silenciosa y con poca gente por ahí deambulando... por eso es que en fechas como hoy, es impresionante la cantidad de carros, bicicletas, niños, adultos, ancianos, puestos de ventas varias... en fin!
La ceremonia mensual se realiza en el Jiba. Allí se encuentra el Templo que además cuenta con dos altares más; uno para Oyasama -fundadora de la religión- y otro para los antepasados. El área del templo es de unos 2200m2 y por lo general se pueden encontrar personas escuchando la ceremonia desde cualquier punto.
Hoy tuve un Hinokishin especial. Con mis compañeros del colegio, nos asignaron unos puntos estratégicos en las puertas del Templo y los otros altares, teníamos turnos de una hora en donde debíamos ofrecer un calzador de zapatos para las personas que salían de estos lugares.
No suena a nada de otro mundo, realmente, hay personas que todos los días se dedican a esta labor. Todos los días, las personas que queremos ingresar al Templo, debemos retirarnos los zapatos en la entrada. Hay un espacio especial para los zapatos y se dejan allí mientras se está en el Templo y al salir, se recogen. Sencillo, ¿no?
Bueno, en Japón no es usual utilizar zapatos dentro de la casa, en Tenrikyo, tampoco se usan zapatos dentro del Templo, dentro del mismo tampoco hay sillas u otra cosa que se le parezca... sólo está el tatami y ya. Tampoco hay imágenes o algo que se vea antropomórfico. Es sólo el espacio, un espacio enorme con tatamis, paredes de papel, reverendos, instrumentos musicales religiosos, fe y agradecimiento.
Cada día en la mañana y en la tarde al salir y ponerse el sol se realiza el Servicio Sagrado o Tsutome, no dura más de 15 minutos, sin embargo las personas que vivimos acá nos desplazamos con gusto al Templo para agradecer a Dios por los regalos del día. En un día como hoy, en que hay ceremonia especial, se danzan 12 himnos, se tocan todos los instrumentos, se ofrendan muchísimos alimentos y la gente dona diferentes sumas de dinero (Nadie pasa recogiéndolo, hay unos espacios dispuestos para ésto y la gente simplemente introduce sobres con dinero. -Hasta la forma de entregar dinero es elegante y respetuosa-...) y la ceremonia dura unas 3 horas.
Bueno, pero volvamos a los zapatos... lo que más me gusta de hacer Hinokishin, fuera de agradecer, es que tengo tiempo de pensar. Y bueno, esta semana ocurrieron cosas importantes para mí, a nivel personal, a nivel académico, a nivel patriótico... y mientras estaba allí, pensaba en la frase de que "Somos uno"... creo que nada más cierto. Somos uno, estamos unidos irremediablemente, cuánticamente, atómicamente, molecularmente y aún así somos tan indiferentes!
En el sitio que estuve hoy había un gran flujo de personas pues estuve en el Altar de Oyasama... la gente iba a saludarla y salía enseguida, unos tantos se quedaron a escuchar la ceremonia dentro del Altar... al comienzo, a eso de las 8:30am había una pequeña fila de zapatos. Teníamos tiempo de saludar amablemente a las personas que llegaban, ellos se retiraban los
zapatos, los ponían en fila y si iba llegando más gente, nosotros íbamos organizando todo para que se vieran "bonitos"... siendo una mujer algo psicorrígida, ya se imaginarán que quería organizar los zapatos por tamaño, colores, estilo y demás... sin embargo, como sigo rediseñándome en eso también ;) entonces elegí pensar en otra cosa... y veía los zapatos y sus dueños y jugaba a adivinar quién podía usar esos zapatos... y ví que había zapatos viejos, zapatos sucios, zapatos elegantes, zapatos pequeños, zapatos desgastados, zapatos rotos, zapatos de colores, muchos zapatos negros, había tenis, tipo crocs, sandalias, tacones, zapatos de señor, botas... veía cómo algunas personas les ponían un gancho para mantenerlos juntos y reconocerlos al salir, otras personas metían los zapatos de sus hijos entre sus propios zapatos para que no se perdieran, otros metían los zapatos debajo de las escaleras para encontrarlos mucho más fácil, otros pasaban por encima de los zapatos de otros para encontrar un buen huequito en dónde dejar los propios... otros... otros nos ayudaban a organizar los zapatos en filitas.
Dejar los zapatos no es un lío, el lío es volvérselos a poner mientras una gente entra y mucha otra sale... ahí es dónde juega su papel el calzador de zapatos. Normalmente, ese oficio lo realizan hombres... no sé qué le pasa a la gente que es tan seria para hacer algo tan divertido. A mí me encanta ver gente y sonreír :D así que mezclé ambas cosas hoy y recibí momentos muy agradables :D
En japonés, calzador de zapatos se dice: "kutsubera" (靴ベラ) así que a todo el que se iba a poner sus zapatos -y que obviamente lo necesitara- le ofrecíamos así: "kutsubera ikaga desuka?" es algo como: "necesita el calzador?" muchos lo rechazaban, muchos salían corriendo, muchos decían gracias, pero no lo usaban y muchoooos otros decían, muchas gracias y lo usaban y lo devolvían con mil reverencias.
Muchas personas sabían que ese es un Hinokishin, entonces nos decían palabras bonitas de agradecimiento, otros admiraban la forma en que estaban organizados los zapatos, muchos otros sólo los desordenaban y seguían... lo que más me gustó fue que como es evidente que no soy japonesa, me preguntaban de qué país soy. Muchas personas saben qué es Colombia, pero muy pocas saben dónde está ubicada. La mayoría de las personas entonces, me daba las gracias en inglés -tampoco saben qué idioma hablamos en Colombia- pero es divertido porque ellos dicen: "zanquiu" y para ellos es así en inglés. Muchos me decían: "Good morning"! pero es lindo, porque de alguna manera entienden que el japonés es complejo, es una manera bonita de comprender. Hubo una pareja de esposos que me preguntaron cómo se dice "Arigatou" en mi Colombia, les dije: "gracias" y me dijeron Gracias como 6 veces. jajajaja
Cuando tenía otra vez tiempo de pensar, jugaba en mi mente a adivinar de quién eran los zapatos... y me sorprendí muchas veces. La mayoría de ancianas usan tenis, y estas señoras en especial me sorprenden muchísimo, si las miras bien, son encorvadas como nadie, pero saltan de zapato en zapato hasta hallar los propios, suben las escaleras rapidísimo y tienen más energía que los jóvenes. Hubo pocos tacones, pero igualmente pertenecían a personas no muy elegantes en su vestido, y había personas con ropa elegante, pero con zapatos tipo Crocs...
Creo que lo mismo ocurre con la gente, a veces nos hacemos una idea de las personas.. pero al fin y al cabo, todos necesitamos usar zapatos. No creo que se pueda juzgar a alguien por el calzado que usa, no creo que se puede deducir nada acerca de esto. Sólo que somos uno, sólo que somos SERES HUMANOS viviendo con seres humanos. Seres que vamos por ahí, enamorándonos, suspirando, pensando, disfrutando, sonriendo...
Se abre una etapa nueva en Colombia acerca del proceso de Paz, honestamente no he leído mucho acerca del tema, pero me sorprende enormemente que alguien esté en desacuerdo con cualquier cosa que lleve a la PAZ. Pienso que al igual que los zapatos, no se trata de quién los usa o cómo los lleva. Lo importante es proteger los pies. Necesitamos una Colombia vivible, una Colombia para los Colombianos. Un País del que nos sintamos más orgullosos.
A veces, soltar la razón nos permite ir mucho más allá. Confío en que todo saldrá bien. Pienso que todo será extraño, no hay nada perfecto y todos no pueden quedar contentos... pienso que es como cuando uno tiene dolor de cabeza por unos días y finalmente se pasa... al comienzo ni nos damos cuenta que ya no está... a veces se quisiera volver a sentir el dolor, porque ya no se recuerda... pero realmente es sin dolor que se debe vivir.
No podemos sentir miedo de curarnos. No podemos sabotearnos a nosotros mismos.
Es hora de confiar, de creer. Así como dejar los zapatos por dos horas afuera de un Templo y al regresar encontrarlos limpios y organizados. Claro que es posible un país así.
Yo confío. ¿ y tu?

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