29.4.15

Universo paralelo

Ok, mucha gente ha escuchado hablar de Japón, otros cuantos han venido por un tiempo, misteriosamente en Colombia existen muchas personas que vienen a Japón como si fuera ir a Coveñas o algo similar... Cuando conocí Tenrikyo, para mí era casi imposible venir acá y estar por unos meses, sin embargo como decimos en transformación, TODO ES UNA CONVERSACIÓN. Y así es realmente. Quizá no nos ubicamos en el punto exacto para hacer lo que deseamos, para saltar hacia nuestros sueños... así que cosas que para algunos requieren todo el esfuerzo del mundo, para otros es muy sencillo, pero porque no saben que es difícil... creo que no me explico... mejor dicho, es como la frase que hay en la NASA sobre las abejas, ellas no están diseñadas para volar, sin embargo no lo saben, así que vuelan como si nada y si que nos sirve que lo hagan.

Yo creo que muchas veces somos nosotros mismos los que nos ponemos circunstancias para no realizar lo que queremos. Si, claro, vivir un sueño requiere mucho más que ganas, requiere tomar acción frente a muchas cosas... en fin... voy al punto de este post: Japón es un país "extraño", pero Tenri, la ciudad donde vivo lo es mucho más. Quizá extraño es una palabra fuerte... pero creo que es la palabra que usamos para algo que se sale de nuestra cotidianidad, de lo que ya conocíamos.



Imagínense un lugar donde todas las mañanas toda la ciudad desayuna lo mismo. Es decir, el menú es igual para todas las casas, los estudiantes, los empleados, los niños... al igual que el almuerzo y la cena. Donde todas las personas toman sus comidas en el mismo horario usualmente. Donde ir a misa no es algo horrible sino que hace parte de la cultura. Donde los habitantes se transportan en bicicleta todo el tiempo y pueden dejarla estacionada sin temor a que se la lleven o a que se lleven algo de la canasta. Un lugar donde una vez al mes, se saca un espacio para limpiar y poner bonito el lugar donde se estudia o trabaja, donde una vez al año, en un día festivo, TODA la ciudad suspende sus actividades para ayudar a limpiar la ciudad. Un lugar donde en los colegios no hay personal de aseo, así que los mismos estudiantes hacen el aseo una vez finalizan las clases. Un lugar donde por donde se pase, las personas saludan con un buenos días, tardes o noches así se hayan visto varias veces en el día. Un lugar donde los niños respetan a los mayores, donde los maestros tienen un puesto privilegiado en la sociedad, donde no hay clases sociales marcadas, donde se vive con lo necesario. Un lugar donde no hay animales callejeros, donde la comida es balanceada, donde no hay obesidad mórbida... Podría hablar muchísimo más de esta ciudad, este lugar es Tenri, la ciudad donde vivo, en la prefectura de Nara. Donde no hay buses, ni taxis, ni motos en exceso. Donde los carros son pequeños, híbridos y semi cuadrados. Donde se transita por la izquierda y donde el peatón tiene la prioridad siempre. Si, Japón es un país extraño, y Tenri lo es aún más... sin embargo, ¿se imaginan viviendo en un lugar así?

Hoy, mientras hacía Hinokishin, "desyerbando" un jardín, pensaba... ¿Cómo sería Colombia si los alcaldes determinaran un día en que fuera festivo, pero todo el mundo se dedicara a organizar la ciudad? donde la gente saliera a dedicarle un día a poner bonito el lugar donde habita.
Somos una sociedad independiente, donde la prioridad somos nosotros mismos, donde le tememos tanto al otro que preferimos competir, discutir, pelear... ¿Qué tan sostenible pudiera ser el mundo entero si cada uno hiciera realmente un poco para vivir felices en comunidad?

En Tenrikyo se busca alcanzar el Yokigurashi -la vida plena de alegría y felicidad- yo creo que cada quien se arma su Yokigurashi, todo depende de los lentes con los que vemos el mundo. Quizá a alguien le parezca aburrido vivir en Tenri, quizá le parezca horrible ir a trabajar todos los días, quizá sea tremendo madrugar o hablarle a la familia... ¡bah! ¿Qué tal si esas cosas nos las disfrutáramos también? Eso es lo que busca Tenri, que hasta "desyerbando", lavando loza, aspirando un tapete... lo que sea que hagamos, lo hagamos felices, con una sonrisa y obviamente en agradecimiento constante a Dios por regalarnos sus providencias.

Después de toda esta introducción, les contaré mis primeras impresiones al llegar a Japón. Efectivamente, muchas de las cosas que se dicen, son ciertas. La cultura japonesa es sacada de otro planeta. Todo es distinto. El sabor de las comidas, su aspecto, las habitaciones, el uso de zapatos, la cordialidad extrema al conversar con la gente... ufff es todo un universo paralelo al nuestro. En el trópico salvaje -como lo llamo yo- somos muy despreocupados por el otro, por lo que comemos, por preguntarle al otro cómo está o cómo se siente...

Lo primero que me impactó al llegar a Japón, fueron los cerezos. Soy una afortunada que llegó en plena primavera y cuando aún estaban florecidos. Yo me imaginaba unas flores grandotas que caían cual flor de Guayacán... pues no. Hay unos rosados, otros blancos y definitivamente sus flores y su aspecto enamoran a cualquiera. No me cansé de tomarles fotos. Infortunadamente, el clima no estuvo muy favorecedor, así que mis fotografías tienen un aspecto gris... pero la fortuna de verlos, de hacer hanami (estar bajo un cerezo tomando cerveza y contemplando el árbol), y el sentir que cuando hay mucho viento, los pétalos se dispersan y las flores desaparecen, no tiene precio. En la rama del árbol quedan los pistilos y estambres de la flor y los pétalos vuelan... los pisos son rosados de petalitos. El impacto de la arquitectura japonesa, sumada al marco que hacían los cerezos, me impresionaba muchísimo! era como vivir en una postal todo el tiempo. Los cerezos duraron muy poco tiempo florecidos, pues llovió muchísimo en las dos primeras semanas que estuve.

Cerezos florecidos, close-up de las flores y el tamaño de un pétalo comparado con mi mano.

La temperatura me golpeó muy fuerte al comienzo. Sentía un frío impresionante y la presión se me bajó bastante! debía ir super abrigada incluso usaba una cobijita en el colegio para no sentir tanto frío. Por fortuna, por donde vaya hay un "estacionamiento de paraguas" jijii es impresionante! hay paraguas en todas partes, y está prohibido usar paraguas mientras se monta en bicicleta. Por fortuna no soy tan osada como para hacerlo, pero me imagino que el viento debe elevarlo a uno como si fuera ET. jajajaja. En las entradas de los almacenes hay recipientes para ubicar los paraguas y las bicicletas tienen un espacio para ubicarlas también.

Como les dije arriba, los carros son cuadrados, eso me sorprendió muchísimo pues esperaba ver los modelos más brutales de Honda, Nissan, Mitsubishi... etc. y no, los carros son de esas marcas, pero todos son cuadraditos, las placas son de colores diferentes dependiendo de si el motor es pequeño, o no y de si el carro es híbrido o no. Los carros son muy cómodos y caben en cualquier lado. La movilidad es por la izquierda, entonces como dije en el post pasado, mi chip latino se alteró al sentir que todo el tiempo me iba a estrellar. Incluso una vez me sorprendí porque vi un camión que "se movía solo" jajajaja obviamente el conductor iba al lado derecho y no lo recordaba. ;)

Las máquinas expendedoras de cositas, efectivamente las hay por todas partes. Casi que en cada esquina hay una, pero venden cosas diferentes. Las hay exclusivas de cerveza, de gaseosas, de helados, de cigarrillos... en fin! el precio aumenta en algunos 3 o 4 yenes... por lo que es más económico comprar en un supermercado... pero en caso de emergencia, son muy útiles. Aún no he comprado la primera cosa ahí. 


Máquinas de vending, carros japoneses y sombrillas :D

El Shinden es el centro de la ciudad, quizá no literalmente, pero para los Tenrikyanos lo es. Es el principal punto de encuentro, donde se va cada mañana y cada tarde. Los estudiantes tenemos un horario especial para ir, y las misas cambian de horario según la época del año. Es impresionante por dentro, pero está prohibido tomar fotografías. Lo que más me impacta es que no tiene sillas, así que todo el espacio es aprovechado por los fieles, nos podemos ubicar en donde queramos. El olor a tatami es penetrante y al menos a mi, me gusta mucho.

Mi casa es un tsumesho, es como un hospedaje para personas de una misma iglesia. Es una casa típica japonesa. Dejamos los zapatos en la entrada, caminamos en sandalias entre la casa y descalzos en la habitación. El piso de mi habitación es de tatami y duermo en un futón (¡me encanta!) y quizá lo que más me gusta de ella es la pared de papel, corrediza. :D

Paredes de papel, futón donde duermo, el Shinden y la entrada a mi Tsumesho.

En Japón se fuma mucho, a pesar de que los cigarrillos son muy costosos, yo pensaba que iba a ser horrible aguantar el olor a humo de cigarrillo... sin embargo, son tan respetuosos que tienen celdas exclusivas para que entren los fumadores. En la foto de abajo, hay una de estas habitaciones para fumadores, así que el humo no sale de allí, ni las cenizas ni nada y no interfieren con las actividades de la gente.

La comida, la preparan en un lugar determinado y el menú varía todos los días. La base de la alimentación por supuesto es el arroz, así que como arroz en las tres comidas del día. Acá el desayuno es arroz con sopita de miso, -¡muy rica!- y el almuerzo y la cena son Obento -como el de la foto- entonces para mi es como si llevara "lonchera" al colegio. Todos los días para mí es una sorpresa cuando abro el obento. Muchas veces no tengo idea de qué me comí jajajaja pero puedo decir que todo me sabe bueno. He comido pescados, algas, camarones y demás cosas marinas en muchas presentaciones, todo me sabe delicioso además que es hermoso a la vista.

El salón de clases es con tablero de tiza, tenemos todas las comodidades posibles para aprender. Televisión, grabadoras, libros... los profesores son excelentes y muy muy muy pacientes! Realmente los de mi colegio son de admirar. El japonés no es un idioma sencillo de enseñar y somos estudiantes de muchos países diferentes, con culturas y edades muy distintas.

Cabina para fumadores, comida servida en obento y salón de clases.

Finalmente, hablaré de los baños... jajajajajaja para mí ha sido una locura el baño, me causa muchísima curiosidad porque los sanitarios que usamos normalmente en Colombia, acá son muy extraños. Ellos usan normalmente letrinas, que son esos baños a ras del piso. Se utilizan en cuclillas y realmente para mí es de las experiencias más locas que he tenido jajajaja, los baños como los nuestros están marcados en la puerta como "tipo occidental" y hay de dos clases, el nuestro y el tecnológico con botoncitos. Ufff!! es magnífico y hace poco me enteré que no es un baño diferente, sino que es sólo la tapa la que se instala, ojalá pudiéramos importar esas tapas en Colombia jajajaja es muy divertido hundir los botoncitos y que hayan "chorritos" que lo limpien a uno, jajajajaja es literal.
La última fotografía es de una parte del ofuro, quizá el baño es lo que más me gusta. Acá nos bañamos de noche y me parece una idea genial -al menos por ahora que no ha empezado el verano- Tenemos un horario específico para bañarnos y vamos por género. Es decir, primero se bañan los hombres y luego las mujeres. Nos sentamos en esas sillitas y nos duchamos primero. Es impactante porque en un mismo espacio nos podemos bañar al tiempo 10 mujeres o más... todas juntas, desnudas y conversando como si nada (bueno, ellas conversan conmigo, porque aún no puedo decir nada decente ni interesante). Después del baño en la ducha, nos sumergimos en una mini-piscina de agua muy caliente. Ufff!! es lo máximo! es muy reconfortante y el cuerpo se relaja por completo. Yo normalmente me baño tardecito porque al salir del ofuro quedo lista para dormir.

Sanitario "tipo occidental", letrina y ducha del ofuro.

 Bueno, creo que me exageré en la cantidad de información del post de hoy. He podido escribir sobre la mayoría de cosas que me preguntan. Iré ampliando la información paulatinamente. En el próximo post, les quiero hablar sobre las cosas "extrañas" que he visto en el mercado y un poco sobre las compras, el valor del Yen y eso...

Nuevamente, si llegaron hasta acá, muchas gracias por leerme, es muy bacano poder compartirles lo que voy viviendo acá.
Abrazos.




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